Allí, se entrevistó con “Iván Márquez”, uno de los altos mandos de la guerrilla quien, en contra de lo esperado por Poulsen, les dio amplia libertad con sólo dos limitaciones: no filmar observadores civiles y no filmar paisajes.
El filme muestra la vida diaria en un campo de entrenamiento de las Farc, el proceso de adoctrinamiento, pero también las experiencias de los reclutas, sus pequeñas historias, sus dudas y miedos, sus discusiones, e incluso los momentos de fiesta, bailando al son de “Aserejé” mientras aviones de guerra sobrevuelan la zona. Muestra a las Farc “como personas y no como monstruos” y sólo se centra en una parte del conflicto porque “a la otra ya la escuchamos todo el tiempo”.
obre las Farc, Poulsen dice que las ve “como la expresión de un conflicto social, un movimiento de liberación que ha luchado 30 años contra un Estado que ha aterrorizado a su propio pueblo, como han señalado la ONU y Amnistía Internacional”.
Por ello, espera que la película pueda ser estrenada en Colombia y que contribuya “a ver el conflicto desde un nuevo ángulo”.
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